Guía para reclamar los gastos de tu hipoteca sin dejarte la salud en el intento

Cuando por fin consigues cerrar la compra de tu casa, la sensación de alivio es enorme, pero al poco tiempo te das cuenta de la cantidad de facturas que has ido pagando por el camino casi sin rechistar. Hace unos años, la inmensa mayoría de las entidades imponían al cliente el pago íntegro de la formalización del préstamo, algo que con el tiempo los tribunales han ido tumbando por considerarlo abusivo. Si firmaste tu préstamo antes de que cambiara la normativa a mediados de 2019, es muy probable que tengas derecho a recuperar una suma de dinero nada despreciable.

El primer paso es tener muy claro qué gastos te pertenecían a ti y cuáles eran responsabilidad del banco. La jurisprudencia ha determinado que el cliente debe recuperar el cien por cien de la factura de la gestoría, el total de los gastos de la tasación de la vivienda y la totalidad de lo pagado en el registro de la propiedad. En cuanto a los gastos de notaría, el reparto se hace al cincuenta por ciento. Lo único que no vas a poder reclamar es el impuesto de actos jurídicos documentados, salvo en casos muy concretos, pero el resto de partidas suma un pellizco importante.

Para poner en marcha el proceso no necesitas contratar a nadie de entrada. Lo primero que debes hacer es reunir todas las facturas originales de la notaría, la gestoría, la tasación y el registro, junto con la escritura de la propia hipoteca. Con toda esa documentación preparada, presentas un escrito formal ante el servicio de atención al cliente de tu entidad financiera solicitando la devolución de esos importes por tratarse de una cláusula nula. Tienen un plazo legal de dos meses para responderte.

Es habitual que los bancos intenten poner pegas, dar largas o directamente rechazar la solicitud en esa primera fase administrativa. Si te encuentras en esa situación, no te desanimes porque la vía judicial sigue estando muy de tu lado. Antes de dar el paso a contratar un abogado o iniciar demandas, te aconsejo que tengas claros todos los detalles técnicos y financieros del contrato. De hecho, te vendrá bien Repasar esta comparativa entre hipotecas fijas y variables para entender cómo afectaban esas cláusulas a las condiciones globales que te aplicaron en su día.

En mi experiencia, la clave de esta reclamación es la persistencia y el orden con los papeles. Si conservas las facturas y demuestras que conoces tus derechos, la vía amistosa a veces funciona, y si no, la vía judicial suele dar la razón al consumidor de forma casi sistemática. Para terminar de encajar todas las piezas del rompecabezas de tu contrato, recuerda que siempre puedes acudir a este glosario de conceptos hipotecarios donde detallo los términos clave que todo firmante debe conocer.

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